Los sellos «prohibidos» de Audrey Hepburn: de ser destruidos a venderse por 430.000 euros

Alemania imprimió en 2001 catorce millones de sellos de Audrey Hepburn que nunca llegaron a emitirse oficialmente. Casi todos fueron destruidos, pero algunos sobrevivieron e incluso llegaron a circular. En 2010, un pliego de diez ejemplares alcanzó los 430.000 euros en Berlín.

En 2001, Alemania imprimió 14 millones de sellos dedicados a Audrey Hepburn. Estaban destinados a circular por todo el país, pero nunca llegaron oficialmente a las oficinas de correos. Una disputa sobre la utilización de la imagen de la actriz provocó la cancelación de la emisión y prácticamente toda la tirada fue destruida.

Parecía el final de la historia.

Sin embargo, algunos ejemplares consiguieron escapar. Años después comenzaron a aparecer misteriosamente sellos auténticos que incluso habían sido utilizados para enviar cartas desde Alemania. Su extraordinaria rareza hizo que alcanzaran decenas de miles de euros en subastas.

La historia culminó el 16 de octubre de 2010, cuando un pliego intacto de diez sellos perteneciente a Sean Hepburn Ferrer, hijo de la actriz, fue subastado en Berlín.

Precio final: 430.000 euros.

¿Cómo pudo una estampilla que nunca llegó a emitirse convertirse en uno de los sellos modernos más valiosos del mundo?

El sello alemán dedicado a Audrey Hepburn

En 2001, las autoridades alemanas prepararon una serie de sellos benéficos dedicada a figuras del cine.

Audrey Hepburn, fallecida en 1993, fue una de las estrellas escogidas.

El diseño utilizaba una fotografía de la actriz caracterizada como Holly Golightly, su inolvidable personaje de Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany’s), la película dirigida por Blake Edwards en 1961.

Pero había un detalle problemático.

Hepburn aparecía con una larga boquilla de cigarrillo entre los labios.

El sello tenía un valor facial de 1,10 marcos alemanes más un recargo benéfico de 0,50 marcos. Como Alemania se encontraba entonces en plena transición hacia la moneda única europea, también aparecía su equivalencia: 0,56 + 0,26 euros.

La tirada estaba preparada.

Se habían impreso 14 millones de ejemplares.

Entonces apareció el problema de los derechos de imagen.

los sellos ‘prohibidos’ de Audrey Hepburn

Por qué nunca llegaron a circular

La autorización de los herederos de Audrey Hepburn no se había obtenido antes de imprimir la enorme tirada.

Sean Hepburn Ferrer, hijo de la actriz y responsable de sus derechos de imagen, recibió posteriormente ejemplares para aprobar el diseño.

No lo hizo.

El problema no era simplemente que su madre apareciese fumando.

Ferrer explicó posteriormente que tampoco le gustaba el tratamiento de la fotografía: los ojos de Hepburn quedaban oscurecidos y la imagen original había sido modificada.

Según su explicación, en la fotografía utilizada como referencia Audrey Hepburn aparecía con unas gafas de sol cerca de la boca. Para el diseño del sello se había invertido la imagen y las gafas fueron sustituidas por la característica boquilla con cigarrillo.

Ferrer propuso utilizar la fotografía original u otra imagen de su madre.

No hubo acuerdo.

La emisión dedicada a Audrey Hepburn fue cancelada.

Destruir 14 millones de sellos

La decisión convirtió una tirada gigantesca en material que oficialmente no debía existir.

Los 14 millones de sellos impresos fueron destinados a su destrucción.

Pero algunos pliegos quedaron fuera.

Deutsche Post conservó ejemplares para archivos institucionales y un pliego de diez sellos había sido entregado a Sean Hepburn Ferrer durante el proceso de aprobación de la imagen.

Otros ejemplares, sin embargo, siguieron un camino mucho más misterioso.

Varios pliegos que habían sido enviados al Ministerio Federal de Finanzas alemán no fueron destruidos como estaba previsto.

Y algunos de sus sellos acabaron siendo utilizados realmente para franquear cartas.

Los sellos que misteriosamente llegaron al correo

En 2004 apareció una auténtica sorpresa.

Un sello de Audrey Hepburn con matasellos de Berlín llegó a manos del experto y subastador Andreas Schlegel.

Aquello parecía imposible.

La emisión había sido cancelada y destruida antes de ponerse a la venta.

¿Cómo podía existir entonces un ejemplar que había circulado realmente por el sistema postal?

No fue el único.

Con el paso del tiempo aparecieron otros sellos usados de la misma emisión. Los ejemplares conocidos procedían de correspondencia enviada desde la zona de Berlín.

Todo apunta a que algunos de los sellos que debían haberse destruido fueron utilizados para franquear cartas sin que sus destinatarios fueran conscientes del tesoro filatélico que tenían delante.

De repente, unos sellos cuyo valor facial apenas superaba medio euro se habían convertido en extraordinarias rarezas.

Decenas de miles de euros por un solo sello

El mercado filatélico reaccionó inmediatamente.

La combinación era prácticamente perfecta para un coleccionista: Audrey Hepburn, una emisión cancelada, millones de ejemplares destruidos y un reducidísimo número de sellos supervivientes.

Además, los ejemplares utilizados postalmente tenían una particularidad fascinante.

No eran simplemente pruebas conservadas en un archivo.

Habían circulado realmente.

En 2005, uno de estos rarísimos sellos alcanzó 53.000 euros en una subasta celebrada en Düsseldorf.

Otros ejemplares fueron apareciendo posteriormente y alcanzando cifras todavía mayores.

En mayo de 2009 se subastó en Berlín otro de los sellos utilizados. El ejemplar terminó adjudicándose por alrededor de 67.000 euros.

La historia de los sellos de Audrey Hepburn ya había entrado en la leyenda de la filatelia moderna.

Pero quedaba el ejemplar más espectacular.

El pliego de Sean Hepburn Ferrer

Sean Hepburn Ferrer conservaba el pliego de diez sellos que había recibido durante el proceso de aprobación de la emisión en 2001.

A diferencia de los rarísimos ejemplares aparecidos en cartas, aquellos diez sellos estaban juntos y sin utilizar.

En 2010 decidió desprenderse de ellos.

Pero existía una diferencia fundamental respecto a una subasta convencional.

El objetivo era benéfico.

La venta se celebraría para recaudar fondos destinados a organizaciones relacionadas con la infancia, una causa particularmente vinculada a los últimos años de la vida de Audrey Hepburn.

La subasta del Hotel Adlon de Berlín

El 16 de octubre de 2010, alrededor de 150 aficionados y coleccionistas se reunieron en el Hotel Adlon de Berlín para presenciar una subasta extraordinaria.

El protagonista era aquel pequeño pliego de diez sellos.

Tres postores participaron en la puja.

En apenas unos minutos, el precio alcanzó una cifra espectacular.

430.000 euros.

El comprador fue un coleccionista berlinés que se encontraba presente en la sala y prefirió mantener su identidad en el anonimato.

El valor facial original del conjunto era insignificante comparado con el precio alcanzado.

Lo que se estaba comprando ya no era simplemente franqueo postal.

Era uno de los grandes errores y rarezas de la filatelia alemana moderna.

43.000 euros por cada sello

Si dividimos el precio total entre los diez ejemplares, el resultado equivale a una media de 43.000 euros por sello.

Sin embargo, esa comparación debe hacerse con cautela.

El valor del conjunto procedía precisamente de conservar intacto el pliego de diez ejemplares. Separarlos habría destruido una parte importante de su interés histórico y filatélico.

El comprador adquirió, por tanto, una pieza excepcional relacionada directamente con la cancelación de la emisión.

Sean Hepburn Ferrer describió la venta como el final de un malentendido ocurrido casi una década antes.

Aquella imagen que había provocado la retirada de los sellos terminaba generando cientos de miles de euros destinados a ayudar a niños.

Una subasta con fines benéficos

El destino del dinero es una parte fundamental de la historia.

Los 430.000 euros obtenidos no fueron simplemente a parar al patrimonio de la familia Hepburn.

El dinero se destinó a causas benéficas relacionadas con la infancia.

Dos terceras partes fueron destinadas a la Audrey Hepburn Children’s Fund y el tercio restante a UNICEF Alemania.

La elección tenía un profundo vínculo con la propia actriz.

Durante los últimos años de su vida, Audrey Hepburn desempeñó una intensa labor humanitaria como embajadora de buena voluntad de UNICEF y participó en misiones destinadas a llamar la atención sobre la situación de niños afectados por el hambre, la pobreza y los conflictos.

De este modo, una polémica relacionada con su imagen terminó, nueve años después, financiando precisamente causas relacionadas con la infancia.

¿Cuántos sellos de Audrey Hepburn sobrevivieron?

Esta pregunta es más complicada de lo que parece.

Las fuentes contemporáneas hablaban de seis pliegos de diez ejemplares que habían escapado inicialmente a la destrucción.

Dos quedaron vinculados a archivos institucionales alemanes y uno fue el entregado a Sean Hepburn Ferrer.

Otros pliegos enviados al Ministerio Federal de Finanzas siguieron un destino diferente y algunos de sus sellos terminaron apareciendo, ya separados, en correspondencia postal.

La aparición de ejemplares usados convirtió la reconstrucción de su historia en una especie de investigación filatélica.

Lo importante es distinguir entre dos tipos de piezas.

Por un lado están los ejemplares conservados oficialmente y el pliego que recibió la familia Hepburn.

Por otro están los sellos que escaparon del circuito previsto y fueron realmente utilizados para enviar cartas.

Estos últimos resultan especialmente fascinantes porque, técnicamente, pertenecen a una emisión que nunca llegó a ponerse oficialmente en circulación.

¿Sellos «prohibidos» o sellos no emitidos?

Los medios de comunicación popularizaron expresiones como «sellos prohibidos de Audrey Hepburn».

Es una manera atractiva de describirlos, pero no es completamente exacta desde el punto de vista filatélico.

Ninguna autoridad prohibió los sellos después de que comenzaran a circular.

En realidad, la emisión fue cancelada antes de su lanzamiento oficial porque los herederos de Audrey Hepburn no autorizaron finalmente la utilización de la imagen.

Por eso resulta más preciso hablar de un sello no emitido.

La diferencia puede parecer pequeña, pero explica precisamente por qué los ejemplares que fueron utilizados postalmente son tan extraordinarios.

Son sellos auténticos que circularon aunque oficialmente nunca deberían haberlo hecho.

Una de las grandes rarezas de la filatelia alemana moderna

El Ministerio Federal de Finanzas alemán ha llegado a citar posteriormente el sello de Audrey Hepburn entre las piezas filatélicas más famosas del país.

Y no resulta difícil comprender por qué.

Su historia reúne prácticamente todos los ingredientes que pueden convertir una estampilla moderna en objeto de deseo para los coleccionistas:

una estrella mundial del cine;

una tirada de 14 millones de ejemplares;

una autorización que nunca llegó;

la destrucción casi completa de la emisión;

unos pocos pliegos supervivientes;

varios ejemplares que misteriosamente llegaron a utilizarse;

y precios de decenas de miles de euros cuando alguno de ellos apareció en una subasta.

El pliego vendido en Berlín en 2010 representa probablemente el episodio más conocido de toda esta historia.

Diez pequeños sellos que originalmente tenían un valor facial conjunto de apenas unos cuantos euros terminaron adjudicándose por 430.000 euros.

No porque fueran de oro ni porque tuvieran doscientos años.

Sino porque eran supervivientes de una emisión que nunca debió llegar al público.

Y, paradójicamente, algunos de sus compañeros sí consiguieron hacerlo pegados en simples sobres enviados desde Berlín.

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