Las mejores películas de robos y atracos de la historia del cine

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Hay algo irresistible en una buena película de robos. El plan imposible, la selección de los integrantes de la banda, el objetivo aparentemente inaccesible y esa pregunta que acompaña al espectador durante buena parte del metraje: ¿conseguirán salirse con la suya?

El cine lleva décadas explotando esa fórmula, pero los grandes títulos del género han demostrado que un atraco puede ser mucho más que una excusa para rodar persecuciones y cajas fuertes. Algunas películas se interesan por la preparación; otras, por las rivalidades entre los delincuentes o por las consecuencias del golpe. Y en ocasiones ni siquiera necesitamos ver el robo para quedar atrapados por la historia.

Desde el cine negro de John Huston hasta los laberintos mentales de Christopher Nolan, repasamos algunas de las mejores películas de robos y atracos de la historia.

La jungla de asfalto (1950)

Título original: The Asphalt Jungle
Director: John Huston

Si queremos buscar uno de los grandes orígenes del cine moderno de atracos, es difícil no detenerse en La jungla de asfalto.

Doc Riedenschneider (Sam Jaffe), un veterano delincuente recién salido de prisión, tiene en mente un golpe que podría proporcionarle una fortuna en joyas. Para llevarlo a cabo reúne a varios hombres especializados en diferentes tareas.

El problema no es solamente ejecutar el plan. Después hay que sobrevivir a sus consecuencias.

John Huston convirtió el atraco en el centro de una historia sobre delincuentes muy humanos, con ambiciones, problemas económicos y debilidades capaces de destruir aquello que habían preparado cuidadosamente.

Estrenada en 1950 y basada en la novela de W. R. Burnett, La jungla de asfalto ayudó a establecer muchos de los elementos que posteriormente se convertirían en habituales del género: planificación, reparto de funciones, ejecución del golpe y descomposición de la banda.

También destaca por la presencia de una joven Marilyn Monroe en uno de sus primeros papeles relevantes.

Rififi (1955)

Título original: Du rififi chez les hommes
Director: Jules Dassin

Pocas películas han ejercido tanta influencia sobre el cine de atracos como Rififi.

Tony le Stéphanois (Jean Servais) sale de prisión después de varios años y termina participando en la preparación del robo de una joyería parisina junto a varios cómplices.

El corazón de la película es su célebre secuencia del atraco, una larguísima escena construida prácticamente sin diálogos ni música. Jules Dassin prescinde de explicaciones innecesarias y convierte cada movimiento de los protagonistas en una fuente de tensión.

Sin embargo, Rififi no termina cuando los ladrones consiguen su objetivo. Como ocurre en muchas de las mejores películas del género, el verdadero desastre comienza después.

Rivalidades criminales, errores y violencia transforman el éxito inicial en una espiral de consecuencias.

Su influencia puede rastrearse en innumerables películas posteriores y sigue siendo una referencia indispensable para entender cómo el cine aprendió a convertir la preparación y ejecución de un robo en puro suspense.

Atraco perfecto (1956)

Título original: The Killing
Director: Stanley Kubrick

Antes de 2001: Una odisea del espacio, La naranja mecánica o El resplandor, Stanley Kubrick dirigió una extraordinaria película de cine negro alrededor de un atraco.

Johnny Clay (Sterling Hayden) organiza un grupo con un objetivo muy concreto: hacerse con una enorme cantidad de dinero durante una carrera de caballos.

El plan parece cuidadosamente diseñado. Cada participante tiene una función y todo depende de que las diferentes acciones se produzcan en el momento previsto.

Pero existe un elemento mucho más difícil de controlar que cualquier mecanismo: las personas.

La codicia, los secretos y las relaciones personales empiezan a amenazar una operación aparentemente perfecta.

Kubrick cuenta además la historia alterando la cronología y mostrando determinados acontecimientos desde diferentes perspectivas, un recurso narrativo que contribuye a convertir Atraco perfecto en una película sorprendentemente moderna.

El caso de Thomas Crown (1968)

Título original: The Thomas Crown Affair
Director: Norman Jewison

Thomas Crown no necesita dinero.

Interpretado por Steve McQueen, es un empresario millonario que decide organizar el robo de un banco movido, fundamentalmente, por la búsqueda de emociones.

Tras el golpe aparece Vicki Anderson (Faye Dunaway), investigadora contratada por la compañía aseguradora para descubrir al responsable.

Lo que sigue es tanto una película criminal como un sofisticado duelo psicológico entre dos personajes que comienzan a sentirse atraídos el uno por el otro.

El caso de Thomas Crown aportó elegancia, romanticismo y glamour al género de atracos y convirtió a Steve McQueen y Faye Dunaway en una de las parejas cinematográficas más recordadas de finales de los años sesenta.

En 1999 se estrenó una nueva versión protagonizada por Pierce Brosnan y Rene Russo, en la que el objetivo del robo pasó a ser una obra de arte.

Un trabajo en Italia (1969)

Título original: The Italian Job
Director: Peter Collinson

Michael Caine interpreta a Charlie Croker, un delincuente británico que prepara un espectacular robo de oro en Turín.

Pero si algo ha convertido a Un trabajo en Italia en un clásico popular son sus persecuciones, su sentido del humor y, sobre todo, sus pequeños Mini Cooper rojos, blancos y azules recorriendo la ciudad italiana.

La película representa una vertiente mucho más desenfadada del cine de atracos que el fatalismo de Rififi o La jungla de asfalto.

Su mezcla de comedia, acción y crimen la convirtió con el paso de los años en una película de culto británica.

Y su inolvidable desenlace figura entre los finales abiertos más famosos del cine.

En 2003 se estrenó una reinterpretación protagonizada por Mark Wahlberg, Charlize Theron y Edward Norton.

El círculo rojo (1970)

Título original: Le Cercle rouge
Director: Jean-Pierre Melville

Jean-Pierre Melville llevó el cine criminal francés hacia un territorio frío, elegante y casi ritual.

En El círculo rojo, Corey (Alain Delon), recién salido de prisión, termina asociándose con un fugitivo y con un antiguo policía para preparar un robo a una joyería.

Melville reduce los diálogos y deja que las miradas, los movimientos y los silencios construyan buena parte de la tensión.

El resultado es una película en la que los delincuentes parecen seguir su propio código de conducta, incluso cuando saben que viven en un mundo en el que la traición y la persecución son inevitables.

Para quienes disfruten con la precisión narrativa de Rififi, El círculo rojo es una parada prácticamente obligatoria.

Tarde de perros (1975)

Título original: Dog Day Afternoon
Director: Sidney Lumet

No todos los grandes atracos cinematográficos están protagonizados por profesionales.

Sonny (Al Pacino) y Sal (John Cazale) intentan asaltar un banco de Brooklyn, pero prácticamente desde el principio las cosas empiezan a salir mal.

Lo que debía ser un robo rápido termina convertido en una toma de rehenes rodeada por policías, curiosos y periodistas.

Sidney Lumet transforma la situación en algo mucho más complejo que una película criminal convencional. Tarde de perros habla también de la presión mediática, el espectáculo público y la desesperación de unos personajes que han perdido completamente el control.

La película se inspiró en un atraco real ocurrido en Brooklyn en 1972.

Con el tiempo se ha convertido en uno de los títulos esenciales del cine estadounidense de los años setenta y fue incorporada al National Film Registry de Estados Unidos en 2009.

Ladrón (1981)

Título original: Thief
Director: Michael Mann

El debut cinematográfico de Michael Mann ya contenía muchos de los elementos que posteriormente definirían su obra.

James Caan interpreta a Frank, un ladrón profesional especializado en joyas que sueña con abandonar el mundo criminal y comenzar una vida diferente.

Naturalmente, antes tendrá que aceptar un último gran trabajo.

Ladrón combina cine negro, drama criminal y una estilización visual que anticipa buena parte del cine posterior de Mann.

Pero lo verdaderamente interesante es que el director no utiliza el robo únicamente como espectáculo. Lo emplea para retratar a un hombre que ha construido toda su identidad alrededor de una profesión de la que ahora pretende escapar.

Una magnífica compañera de sesión para quienes disfruten de Heat.

Ladrón (1981)

Reservoir Dogs (1992)

Director: Quentin Tarantino

Una de las películas de atracos más famosas de la historia tiene una particularidad: prácticamente no muestra el atraco.

Un grupo de delincuentes identificados mediante nombres de colores participa en el robo de una joyería. Algo sale desastrosamente mal y los supervivientes comienzan a reunirse en un almacén.

Pronto surge la sospecha de que alguien los ha traicionado.

Con su primer largometraje, Quentin Tarantino decidió concentrarse en el antes y, sobre todo, en el después del golpe.

Diálogos extensos, estructura temporal fragmentada, violencia y una banda sonora cuidadosamente escogida ayudaron a convertir Reservoir Dogs en uno de los debuts más influyentes del cine estadounidense de los años noventa.

Es la demostración perfecta de que para hacer una gran película de atracos ni siquiera es imprescindible enseñar el robo.

Heat (1995)

Director: Michael Mann

Neil McCauley (Robert De Niro) dirige una disciplinada banda de ladrones profesionales en Los Ángeles. Vincent Hanna (Al Pacino) es el teniente de policía decidido a detenerlos.

Entre ambos comienza una persecución en la que cazador y presa descubren que tienen más cosas en común de las que cabría esperar.

Heat no es únicamente una película de robos. Michael Mann construye un extenso drama criminal sobre la obsesión, la profesionalidad, las relaciones personales y el precio de vivir dedicado por completo a un objetivo.

La famosa conversación entre Pacino y De Niro en una cafetería se ha convertido en una de las escenas más recordadas del cine criminal contemporáneo.

Y su influencia sobre el thriller policial posterior resulta difícil de exagerar.

Ocean’s Eleven (2001)

Director: Steven Soderbergh

Si Heat representa el lado grave y oscuro del género, Ocean’s Eleven recupera el placer del atraco como espectáculo.

Danny Ocean (George Clooney) acaba de salir de prisión y prácticamente de inmediato comienza a organizar un nuevo golpe.

Su objetivo es extraordinariamente ambicioso y para conseguirlo necesita reunir un equipo formado por especialistas con habilidades muy diferentes.

George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Julia Roberts y Andy Garcia encabezan un reparto repleto de estrellas.

Steven Soderbergh convirtió la preparación del golpe en una película elegante, rápida, divertida y consciente de su propio glamour.

La fórmula funcionó tan bien que generó varias continuaciones y posteriormente Ocean’s 8 (2018), protagonizada por Sandra Bullock.

The Score (2001)

Director: Frank Oz

Robert De Niro, Edward Norton y Marlon Brando juntos en una película de robos.

La premisa ya resulta suficientemente atractiva.

Nick Wells (De Niro) es un experimentado ladrón que pretende retirarse, pero recibe la propuesta de participar en un último trabajo junto al joven y ambicioso Jack Teller (Norton).

The Score no revolucionó el género, pero utiliza con eficacia uno de sus mecanismos clásicos: el enfrentamiento entre experiencia y juventud dentro de un plan en el que la confianza resulta tan importante como la habilidad.

Además, tiene el interés histórico de reunir a tres generaciones extraordinarias de actores.

Fue la última película que Marlon Brando completó como actor antes de su muerte en 2004.

The Score (2001)

Plan oculto (2006)

Título original: Inside Man
Director: Spike Lee

Un grupo dirigido por Dalton Russell (Clive Owen) entra en un banco de Manhattan y toma a varias personas como rehenes.

El detective Keith Frazier (Denzel Washington) intenta negociar con los atracadores, pero rápidamente empieza a sospechar que aquello que está ocurriendo dentro del edificio es mucho más complicado de lo que parece.

A la ecuación se suma Madeleine White (Jodie Foster), una poderosa intermediaria contratada para proteger los intereses del presidente del banco.

Spike Lee utiliza las convenciones del género para construir un juego de engaños en el que las apariencias importan tanto como el propio robo.

Es una de esas películas que resulta especialmente difícil comentar sin estropear sus sorpresas.

Para muchos espectadores, Plan oculto continúa siendo uno de los thrillers de atracos más entretenidos del siglo XXI.

The Town: Ciudad de ladrones (2010)

Título original: The Town
Director: Ben Affleck

Charlestown, en Boston, sirve de escenario para este intenso thriller dirigido y protagonizado por Ben Affleck.

Doug MacRay forma parte de una banda de atracadores que comienza a tener problemas cuando uno de sus golpes crea una inesperada conexión entre él y Claire, una mujer relacionada con el atraco.

Mientras tanto, la investigación del FBI se aproxima cada vez más al grupo.

The Town mezcla película de robos, thriller policial y drama personal, prestando especial atención a personajes atrapados en un ambiente criminal del que no resulta sencillo escapar.

Jeremy Renner ofrece además una de las interpretaciones más intensas de la película.

Origen (2010)

Título original: Inception
Director: Christopher Nolan

¿Puede considerarse Origen una película de atracos?

Sin ninguna duda.

Christopher Nolan tomó prácticamente todas las reglas del género y las trasladó al territorio de la ciencia ficción.

Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) dirige un equipo capaz de introducirse en los sueños de otras personas. Pero esta vez el objetivo no consiste en robar una idea, sino en implantar una.

A partir de ahí encontramos los elementos clásicos: reclutamiento del equipo, planificación, diferentes especialistas, obstáculos imprevistos y un trabajo que parece imposible.

La diferencia es que el escenario del robo es la mente humana.

Origen demostró hasta qué punto la estructura de una película de atracos puede adaptarse a otros géneros sin perder su esencia.

Logan Lucky (2017)

Director: Steven Soderbergh

Después de haber dirigido la saga Ocean’s, Steven Soderbergh regresó al género con una película bastante diferente.

Los hermanos Jimmy y Clyde Logan, interpretados por Channing Tatum y Adam Driver, preparan un robo relacionado con una gran carrera de automovilismo en Carolina del Norte.

Para conseguirlo necesitan, entre otros colaboradores, al peculiar Joe Bang, interpretado por Daniel Craig.

Soderbergh juega conscientemente con las expectativas del espectador y sustituye el glamour de Las Vegas por personajes de clase trabajadora y un marcado sentido del humor.

Logan Lucky demuestra que una película de atracos puede ser ingeniosa y divertida sin necesidad de presentar a sus protagonistas como sofisticados criminales internacionales.

Viudas (2018)

Título original: Widows
Director: Steve McQueen

Cuatro mujeres quedan vinculadas por las consecuencias de las actividades criminales de sus maridos.

En lugar de aceptar el destino que otros parecen haber decidido para ellas, terminan organizando su propio golpe.

Viola Davis encabeza un reparto en el que también aparecen Michelle Rodriguez, Elizabeth Debicki, Cynthia Erivo, Colin Farrell, Daniel Kaluuya, Robert Duvall y Liam Neeson.

Steve McQueen y la guionista Gillian Flynn utilizan el esquema del cine de atracos para hablar también de corrupción, poder, desigualdad, política, raza y género.

El resultado es un thriller que respeta muchas convenciones clásicas del género y al mismo tiempo intenta llevarlas hacia un territorio diferente.

¿Qué hace buena a una película de atracos?

Las mejores películas de robos no dependen necesariamente del tamaño del botín.

Lo verdaderamente fascinante suele ser el plan.

El espectador recibe determinada información, conoce a los integrantes del grupo y aprende qué función desempeña cada uno. A partir de ahí comienza un juego entre lo previsto y lo inesperado.

Por eso el género admite tantas variantes.

Rififi convierte el robo en un ejercicio de suspense casi silencioso. Atraco perfecto juega con el tiempo. Tarde de perros muestra un plan que se derrumba prácticamente desde el comienzo. Reservoir Dogs elimina el atraco de la pantalla. Ocean’s Eleven transforma el golpe en entretenimiento sofisticado y Origen lleva su estructura hasta el interior de los sueños.

Cambian los ladrones y cambian los objetivos, pero permanece una de las reglas más antiguas del género: por perfecto que parezca un plan, siempre existe algo que puede salir mal.

Una historia del cine contada a través de sus ladrones

Las películas de atracos han cambiado enormemente desde los años cincuenta.

Los delincuentes desesperados y fatalistas del cine negro dieron paso a ladrones elegantes, antihéroes, profesionales obsesivos, bandas improvisadas y personajes que incluso desafían las leyes de la realidad.

Sin embargo, títulos separados por más de medio siglo siguen compartiendo una estructura sorprendentemente reconocible.

Hay un objetivo.

Hay un plan.

Hay personas dispuestas a arriesgarlo todo para conseguirlo.

Y nosotros sabemos, desde nuestra butaca, que tarde o temprano aparecerá un problema.

Precisamente ahí comienza la diversión.

¿Cuál es para ti la mejor película de robos de la historia?

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