La calavera de Skull and Bones que Christie’s retiró de una subasta

En 2010 Christie’s anunció la subasta de un cráneo humano convertido supuestamente en urna de votación de Skull and Bones. El lote, estimado entre 10.000 y 20.000 dólares, provocó protestas y fue finalmente retirado por una reclamación sobre su propiedad.

En enero de 2010, Christie’s preparaba en Nueva York la venta de uno de los objetos más insólitos relacionados con las sociedades secretas estadounidenses: un cráneo humano colocado sobre dos huesos cruzados y transformado, aparentemente, en una urna para votaciones.

El objeto estaba vinculado a Skull and Bones, la célebre sociedad de la Universidad de Yale a la que han pertenecido políticos, empresarios y figuras de enorme influencia en Estados Unidos. Junto a la macabra urna se ofrecían un pequeño libro negro con nombres de miembros y alrededor de cincuenta fotografías antiguas.

Christie’s estimó el conjunto entre 10.000 y 20.000 dólares y tenía previsto sacarlo a subasta el 22 de enero de 2010.

Pero la venta nunca llegó a celebrarse.

Las protestas por la comercialización de restos humanos y, sobre todo, una reclamación sobre la propiedad del lote llevaron a Christie’s a retirarlo. La historia se mezcló inmediatamente con uno de los grandes misterios asociados a Skull and Bones: la acusación, nunca demostrada judicialmente, de que miembros de la sociedad habían profanado la tumba del jefe apache Gerónimo.

Una urna construida con un cráneo humano

La ficha conservada por Christie’s describe el objeto como una «Skull-and-Bones ballot box», una urna de votación estadounidense del siglo XIX.

No era una reproducción decorativa.

Las informaciones difundidas entonces por Associated Press y las organizaciones arqueológicas que protestaron contra la subasta lo describieron como un cráneo humano acompañado por dos fémures.

La parte superior del cráneo tenía una pequeña tapa articulada. Según la procedencia transmitida a Christie’s, el conjunto habría sido utilizado para depositar votos durante reuniones de Skull and Bones o quizá se habría exhibido en la sede de la sociedad en New Haven.

Christie’s no presentaba esas funciones como hechos absolutamente demostrados: su catálogo señalaba que el objeto «se decía» que había sido utilizado como urna o exhibido en la sede de la organización. Esa cautela es importante, porque la documentación pública disponible no permite reconstruir con certeza cómo se utilizó realmente.

En uno de los huesos aparecía además la inscripción «Thor». Christie’s sugirió que podía tratarse de un nombre asignado a algún miembro durante su incorporación a la sociedad, aunque tampoco estableció una identificación concluyente.

El libro negro y las fotografías de los miembros

La calavera no se ofrecía sola.

El lote incluía un pequeño libro negro con nombres de integrantes de Skull and Bones. En una de sus caras aparecía inscrito «Edward T. Owen. 1872.» y en la otra el número 322, inseparable de la simbología tradicional de la sociedad.

También acompañaban al conjunto aproximadamente 50 fotografías de miembros.

Estos documentos daban al lote un interés histórico añadido. No se trataba únicamente de un objeto macabro, sino de un conjunto relacionado aparentemente con la vida interna de una de las organizaciones universitarias estadounidenses que más mitología ha generado.

Christie’s lo describía precisamente como una rara aproximación documental a Skull and Bones.

¿Qué es Skull and Bones?

Skull and Bones fue fundada en Yale en 1832 y es una de las sociedades universitarias más conocidas de Estados Unidos.

Su nombre, su iconografía de calavera y huesos cruzados, su sede conocida popularmente como The Tomb —la Tumba— y la discreción sobre determinadas actividades internas han alimentado durante generaciones una mezcla de historia real, rumores y teorías conspirativas.

Parte de esa fama procede también de sus antiguos miembros.

Entre los integrantes públicamente conocidos figuran el presidente estadounidense George H. W. Bush, su hijo George W. Bush y el senador y candidato presidencial John Kerry.

La pertenencia de personajes influyentes ha provocado que Skull and Bones haya sido presentada en numerosas teorías como una organización con un poder oculto extraordinario. Muchas de esas afirmaciones carecen de pruebas.

Incluso el secretismo de sus listas de miembros suele exagerarse. La documentación histórica sobre sus integrantes no ha sido siempre inaccesible y existen registros que permiten seguir buena parte de su composición desde el siglo XIX.

Christie’s esperaba obtener hasta 20.000 dólares

El propietario que llevó el conjunto a Christie’s permaneció anónimo.

La casa de subastas únicamente lo describió como un coleccionista europeo de arte.

La estimación previa a la venta se situó entre 10.000 y 20.000 dólares.

La subasta estaba prevista para el 22 de enero de 2010 en Nueva York.

La noticia llamó inmediatamente la atención de los medios: una auténtica calavera supuestamente utilizada por Skull and Bones iba a poder pasar a manos de un coleccionista privado.

Sin embargo, el problema no era solamente la procedencia histórica.

Era también un resto humano.

Los arqueólogos exigieron detener la venta

El World Archaeological Congress (WAC) intervino públicamente antes de la subasta.

El 11 de enero de 2010 pidió a Christie’s que retirase el lote y que se investigara el origen de los restos.

Su petición se refería expresamente a un cráneo humano y dos fémures asociados a Skull and Bones.

La organización argumentaba que comercializar restos humanos planteaba serios problemas éticos y que previamente debía determinarse a quién habían pertenecido. También pidió que los restos fueran estudiados por un antropólogo físico cualificado.

La preocupación tenía además una dimensión legal.

Si los restos resultaban pertenecer a un indígena norteamericano, podían entrar en juego las leyes estadounidenses relacionadas con la protección y repatriación de restos humanos indígenas.

El WAC recordó en este contexto las antiguas acusaciones sobre Skull and Bones y Gerónimo.

Y ahí la historia se volvió todavía más controvertida.

¿Era la calavera de Gerónimo?

No existe evidencia conocida que permita identificar el cráneo de Christie’s como el de Gerónimo.

Esta distinción es esencial.

Lo que sí existía era una antigua historia según la cual miembros de Skull and Bones habrían profanado la tumba del célebre líder apache y trasladado parte de sus restos a Yale.

Gerónimo murió en 1909 y fue enterrado en Fort Sill, Oklahoma.

Según la versión difundida durante décadas, integrantes de Skull and Bones habrían abierto su tumba hacia 1918 o 1919 y se habrían llevado el cráneo y otros restos.

Una de las personas que suele aparecer vinculada a esa historia es Prescott Bush, padre de George H. W. Bush y abuelo de George W. Bush.

Pero que exista esta acusación histórica no convierte automáticamente cualquier cráneo relacionado con Skull and Bones en el de Gerónimo.

El World Archaeological Congress tampoco afirmó que el lote de Christie’s fuese suyo. Lo que sostuvo fue que, debido a las acusaciones existentes sobre la sociedad, no podía descartarse que los restos fueran de un indígena norteamericano y debía investigarse su origen antes de venderlos.

La demanda de los descendientes de Gerónimo

La controversia tenía especial actualidad porque apenas un año antes varios descendientes de Gerónimo habían llevado la cuestión ante los tribunales.

En febrero de 2009, veinte descendientes presentaron una demanda federal contra, entre otros, el Gobierno de Estados Unidos, la Universidad de Yale y la Order of Skull and Bones.

Solicitaban la devolución de los restos de Gerónimo dondequiera que se encontraran.

En la demanda afirmaban que miembros de Skull and Bones habían abierto la tumba en 1918 o 1919 y trasladado a Yale el cráneo, otros huesos y objetos funerarios.

Pero hay que distinguir nuevamente una alegación judicial de un hecho demostrado.

El tribunal no estableció que Skull and Bones poseyera el cráneo de Gerónimo.

En julio de 2010, el juez Richard W. Roberts desestimó la demanda. Entre otras cuestiones jurídicas, consideró que los demandantes no habían establecido los requisitos necesarios para sostener su reclamación bajo la legislación invocada.

Por tanto, el proceso no resolvió históricamente la gran pregunta: si la tumba de Gerónimo fue realmente profanada por miembros de Skull and Bones y, en caso afirmativo, qué ocurrió con los restos.

Christie’s retira la calavera

Aquí se encuentra el dato que cambia sustancialmente la entrada publicada originalmente en 2010.

La calavera nunca llegó a subastarse.

Antes de la venta prevista para el 22 de enero, Christie’s anunció que retiraba el lote.

La razón comunicada por la casa de subastas fue la existencia de una reclamación de titularidad: otra parte afirmaba tener derechos sobre el objeto. Christie’s no identificó públicamente a esa persona u organización y declinó ofrecer más detalles.

La propia ficha actual de Christie’s continúa mostrando la advertencia:

«Please note that this lot has been withdrawn».

Es decir, el lote fue retirado.

El World Archaeological Congress consideró posteriormente que sus protestas y las de otras organizaciones habían contribuido a impedir la venta, aunque la explicación oficial comunicada por Christie’s fue la disputa sobre la propiedad.

Ambas circunstancias pueden mencionarse, pero no deberían confundirse: hubo presión pública contra la comercialización de los restos y, al mismo tiempo, Christie’s alegó concretamente una reclamación de titularidad para justificar la retirada.

¿Quién reclamó la propiedad?

Ese es uno de los aspectos que permanece sin resolver públicamente.

Christie’s no reveló quién había presentado la reclamación.

Tampoco explicó sobre qué documentos o argumentos se basaba.

Del mismo modo, el propietario que intentaba vender el lote fue identificado únicamente como un coleccionista europeo.

Por ello no puede afirmarse, sin pruebas adicionales, que la reclamación procediera de Yale, de Skull and Bones, de una comunidad indígena o de cualquier otra persona.

La incógnita es especialmente interesante porque afecta directamente a la procedencia del objeto.

Si alguien podía reclamar jurídicamente su propiedad, ¿de dónde había salido la calavera? ¿Cuándo abandonó Skull and Bones, suponiendo que realmente hubiera pertenecido a la sociedad? ¿Cómo terminó en manos de un coleccionista europeo?

Las fuentes públicas consultadas no proporcionan respuestas definitivas.

Un segundo objeto de Skull and Bones sí se vendió ese mismo año

Hay un curioso epílogo.

En octubre de 2010 Christie’s sacó a subasta otro objeto relacionado con la sociedad: un anuario de Skull and Bones fechado hacia 1869, formado por veinte fotografías a la albúmina.

Su estimación era mucho más modesta, entre 1.000 y 1.500 dólares.

En este caso sí hubo comprador: alcanzó 2.125 dólares.

La comparación resulta significativa.

Los documentos históricos vinculados a Skull and Bones podían circular normalmente por el mercado del coleccionismo. Lo excepcional en enero de 2010 era que el objeto central de la venta no fuese solamente un documento de una sociedad secreta, sino restos humanos auténticos cuya procedencia no estaba clara.

¿Dónde está hoy la calavera?

La ficha de Christie’s confirma la retirada, pero no informa de su destino posterior.

No he encontrado una fuente fiable que demuestre que la calavera fuera posteriormente vendida, entregada a Skull and Bones, estudiada científicamente o repatriada.

Tampoco existe evidencia pública que permita identificar al individuo al que pertenecieron el cráneo y los dos fémures.

Por eso el caso conserva un auténtico misterio, aunque diferente del que muchas historias conspirativas sugieren.

No sabemos quién fue aquella persona.

No sabemos con certeza cómo llegaron los restos a estar vinculados a Skull and Bones.

No sabemos quién reclamó su propiedad en 2010.

Y, con la documentación pública disponible, tampoco sabemos dónde se encuentran actualmente.

Lo que sí puede afirmarse es que Christie’s estuvo a punto de venderlos por hasta 20.000 dólares y que la subasta fue cancelada antes de producirse.

Una calavera convertida en urna, una de las sociedades universitarias más famosas del mundo, una disputa de propiedad y una antigua acusación relacionada con los restos de Gerónimo convirtieron así un pequeño lote de subasta en una historia mucho más compleja que la que apareció inicialmente en los titulares.

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