El 21 de marzo de 2010, cuando estaba a punto de terminar una de las ferias de arte y antigüedades más prestigiosas del mundo, dos valiosas joyas desaparecieron del expositor de un histórico comerciante londinense.
El escenario era TEFAF Maastricht, una feria por la que aquel año habían pasado cerca de 73.000 visitantes y en la que se ofrecían decenas de miles de obras de arte, antigüedades y objetos de colección.
Las joyas sustraídas pertenecían a Hancocks, una histórica firma londinense. Su valor conjunto se estimó entonces en unos 860.000 euros.
El robo adquirió todavía mayor relevancia porque no era la primera vez que Hancocks sufría un golpe semejante en TEFAF. Apenas dos años antes, otro espectacular collar de diamantes valorado en 1,2 millones de euros había desaparecido de su expositor.
Dos joyas valoradas en 860.000 euros
Las primeras informaciones difundidas en España describieron las piezas robadas simplemente como un anillo y un colgante de diamantes.
Las informaciones publicadas en Países Bajos permiten precisar mucho más.
Una de las piezas era un anillo de platino engastado con diamantes y un zafiro rosa de 11,65 quilates.
La otra era un colgante con un diamante de 7,23 quilates.
El valor conjunto comunicado entonces ascendía a más de 860.000 euros.
Las piezas pertenecían a Hancocks, histórica firma de joyería londinense fundada en el siglo XIX y especializada en joyas excepcionales, platería y objetos de colección.
El robo durante la última hora de TEFAF
TEFAF Maastricht celebraba en 2010 su 23.ª edición.
La feria había comenzado el 12 de marzo y terminaba el domingo 21. Durante aquellos días, Maastricht se había convertido nuevamente en uno de los grandes centros internacionales del mercado del arte y las antigüedades.
El robo se produjo prácticamente en el último momento.
Las informaciones de la época situaron la desaparición de las joyas entre las 17:00 y las 18:00 horas, durante la última hora de la feria.
Las circunstancias exactas del robo no quedaron inicialmente claras.
Lo que sí confirmó la policía fue que las cámaras de seguridad habían registrado a tres personas consideradas sospechosas. Las imágenes eran suficientemente claras como para que los investigadores pudieran trabajar con ellas.
La noticia resultaba especialmente incómoda para una feria internacional que reunía objetos extraordinariamente valiosos y que hacía de la seguridad uno de los elementos esenciales de su organización.

Una de las ferias de arte más importantes del mundo
La dimensión de TEFAF ayuda a comprender la repercusión del robo.
La edición de 2010 reunió alrededor de 73.000 visitantes en Maastricht. Se exhibieron unas 30.000 obras y objetos, desde pinturas y esculturas hasta muebles, joyas, porcelanas y manuscritos.
Entre las piezas destacadas que aparecieron aquel año en la feria se encontraban obras atribuidas a algunos de los grandes nombres de la historia del arte.
La prensa española destacó, por ejemplo, una Virgen con el Niño y San Juan de Botticelli ofrecida por unos 11 millones de euros y Dos mujeres, de Paul Gauguin, por la que se pedían 18 millones.
El robo de dos joyas de alto valor económico en semejante escenario no podía pasar inadvertido.
Pero había otro motivo para la preocupación.
Hancocks ya había sufrido un importante robo en TEFAF.
El precedente de 2008: un collar de 1,2 millones de euros
Dos años antes, el 6 de marzo de 2008, había desaparecido del expositor de Hancocks un extraordinario collar de diamantes.
La documentación judicial neerlandesa permite conocer muchos más detalles de este caso de los que aparecieron inicialmente en la prensa española.
El collar estaba valorado en aproximadamente 1,2 millones de euros.
Según consta en una sentencia del Tribunal de Maastricht, estaba compuesto por 60 diamantes antiguos de talla europea, con un peso total de 72,56 quilates. Los dos diamantes de mayor tamaño pesaban 4,87 y 4,6 quilates.
La pieza se encontraba expuesta en el stand que Hancocks ocupaba en TEFAF.
La investigación posterior llevó ante los tribunales a varias personas sospechosas de participar en el robo.
Las decisiones judiciales no fueron iguales para todos los acusados. Algunos fueron absueltos por falta de pruebas suficientes, mientras que dos mujeres mexicanas fueron declaradas culpables de participar en el robo y condenadas a quince meses de prisión.
Las autoridades consideraron que habían actuado coordinadamente con otras personas.
El collar, sin embargo, no había sido recuperado cuando se dictaron aquellas sentencias.
Hancocks, víctima dos veces en apenas dos años
Que las joyas de 2010 pertenecieran también a Hancocks convirtió inmediatamente el nuevo robo en algo más que un incidente aislado.
En apenas dos años, el comerciante londinense había perdido en TEFAF piezas valoradas conjuntamente en más de dos millones de euros según las tasaciones difundidas en ambos casos.
Primero desapareció el collar de diamantes de 1,2 millones.
Después, el anillo y el colgante valorados en unos 860.000 euros.
El segundo robo obligó inevitablemente a plantear preguntas sobre las medidas de seguridad de una feria que concentraba en un mismo recinto una extraordinaria cantidad de objetos de enorme valor.
Tras el robo de 2010, la organización señaló que revisaría nuevamente sus procedimientos de seguridad.
Un robo captado por las cámaras
Uno de los elementos que parecían ofrecer mayores posibilidades a los investigadores eran las grabaciones de seguridad.
La policía de Maastricht informó de que tres sospechosos aparecían claramente en las imágenes relacionadas con el robo de las dos joyas.
Sin embargo, una grabación no equivale necesariamente a una identificación.
La información pública localizada sobre el caso de 2010 es considerablemente menor que la disponible sobre el robo de 2008, que sí generó procedimientos judiciales de los que se conserva documentación oficial accesible.
Por ello hay que diferenciar ambos casos.
En el robo de 2008 existen sentencias que permiten reconstruir parte de la investigación, conocer detalles del collar e incluso determinar qué acusados fueron condenados y cuáles resultaron absueltos.
Sobre el robo de 2010, en cambio, las fuentes públicas consultadas permiten documentar las piezas sustraídas, su valoración, el momento aproximado de la desaparición y la existencia de tres sospechosos grabados por las cámaras, pero ofrecen mucha menos información sobre el desarrollo posterior de la investigación.
TEFAF volvió a sufrir nuevos robos
Los incidentes de 2008 y 2010 tampoco fueron los últimos.
En 2011 volvieron a desaparecer joyas de la feria. Y, más de una década después, TEFAF Maastricht volvió a aparecer en las noticias internacionales por un robo mucho más llamativo.
En junio de 2022, varios hombres protagonizaron un atraco en un expositor de joyería en plena feria. Las imágenes de aquel incidente circularon ampliamente por Internet y recordaron inevitablemente los anteriores robos sufridos por TEFAF.
Los métodos y las circunstancias fueron diferentes, por lo que no existe motivo para vincular automáticamente aquellos casos con el robo de Hancocks de 2010.
Lo que sí demuestran todos ellos es la dificultad de proteger un acontecimiento que reúne durante unos días miles de objetos de enorme valor y, al mismo tiempo, debe permitir que comerciantes, coleccionistas y visitantes circulen entre los expositores.
¿Qué ocurrió con las joyas robadas en 2010?
Esta es precisamente la parte más frustrante de la historia.
Las fuentes fiables localizadas permiten reconstruir con bastante precisión lo ocurrido el 21 de marzo de 2010, pero no proporcionan una resolución pública claramente documentada del caso.
Sabemos qué piezas desaparecieron.
Sabemos que su valor conjunto se situó alrededor de 860.000 euros.
Sabemos que fueron sustraídas durante la última hora de la feria y que las cámaras de seguridad registraron a tres sospechosos.
Pero no he encontrado documentación policial, judicial o periodística suficientemente sólida que permita afirmar que las dos joyas fueran posteriormente recuperadas o que los autores del robo de 2010 fueran identificados y condenados.
Por ello, cualquier afirmación más rotunda sobre su destino debería tratarse con cautela.
Más de dieciséis años después del robo, aquellas dos joyas siguen siendo un episodio particularmente poco conocido dentro de la larga historia de TEFAF Maastricht: un anillo con un zafiro rosa de 11,65 quilates y un colgante con un diamante de 7,23 quilates que desaparecieron durante la última hora de una de las ferias de arte más importantes del mundo.