El robo del collar de 673 diamantes de la reina Nazli: el espectacular golpe de Viena de 2026

Dos hombres entraron como visitantes en el MAK de Viena y robaron el histórico collar de la reina Nazli de Egipto. La joya de Van Cleef & Arpels, creada en 1939, contiene 673 diamantes y alcanzó 4,28 millones de dólares en Sotheby’s. Los sospechosos y el collar continúan desaparecidos.

A primera hora de la tarde del 27 de agosto de 2026, dos hombres compraron sus entradas y accedieron como visitantes al MAK, el Museo de Artes Aplicadas de Viena. Poco después, una vitrina apareció destrozada y había desaparecido una de las joyas históricas más extraordinarias expuestas en la capital austríaca: un collar de platino de Van Cleef & Arpels que había pertenecido a la reina Nazli de Egipto.

La pieza estaba cubierta por 673 diamantes y había sido realizada en 1939 para uno de los grandes acontecimientos dinásticos de Oriente Próximo: el matrimonio de la princesa Fawzia de Egipto con Mohammad Reza Pahlavi, futuro sah de Irán.

Su precio en una subasta de 2015 había superado los 4,28 millones de dólares. Su importancia histórica era mucho más difícil de calcular.

Y, cuatro días después del robo, los dos sospechosos seguían desaparecidos.

Una joya creada para la corte egipcia

Para comprender por qué el robo provocó una repercusión internacional hay que retroceder hasta 1939.

Egipto todavía era una monarquía gobernada por la dinastía de Mehmet Alí. El rey Faruq ocupaba el trono y su hermana, la princesa Fawzia, iba a contraer matrimonio con el príncipe heredero iraní Mohammad Reza Pahlavi, que en 1941 se convertiría en sah de Irán.

La boda vinculaba a dos de las grandes casas reinantes de la región.

La madre de la novia, Nazli Sabri, viuda del rey Fuad I y reina madre de Egipto, recurrió para la ocasión a Van Cleef & Arpels, una de las grandes firmas de alta joyería de la Place Vendôme parisina.

Según la documentación histórica recogida por Sotheby’s, el encargo fue excepcional: se realizaron dos grandes parures de diamantes, una para Fawzia y otra para Nazli. Cada conjunto incluía tiara, collar tipo peto y pendientes.

El collar que terminaría siendo robado en Viena pertenecía al conjunto de Nazli.

La reina lo llevó en las celebraciones relacionadas con el matrimonio de su hija, convirtiendo la joya en parte de la iconografía de uno de los enlaces reales más importantes del Egipto del siglo XX.

MAK Viena
MAK Viena

673 diamantes y más de 200 quilates

La espectacularidad de la pieza se aprecia mejor en las cifras.

Van Cleef & Arpels construyó el collar en platino siguiendo un diseño Art Déco en forma de gran peto o bib necklace. Desde la línea que rodeaba el cuello descendía una composición flexible de diamantes formando un motivo radial semejante a rayos de luz.

La documentación de Sotheby’s permite conocer con bastante precisión su construcción.

En el centro destacaba un diamante redondo articulado de aproximadamente 6 quilates. A su alrededor aparecían 118 diamantes redondos de mayor tamaño con un peso aproximado conjunto de 134 quilates, además de diamantes redondos más pequeños que sumaban alrededor de 27 quilates y diamantes talla baguette con unos 50 quilates.

Las informaciones de la exposición vienesa describían el conjunto como formado por 673 diamantes y aproximadamente 200 quilates. El catálogo de Sotheby’s de 2015, más detallado en su desglose gemológico, permite obtener una cifra aproximada de 217 quilates.

La diferencia entre ambas cifras probablemente responde a la forma de resumir o contabilizar los pesos en distintas fuentes. Lo prudente, por tanto, es no presentar 200 y 217 quilates como dos características diferentes del collar.

Lo indiscutible es que se trataba de una creación extraordinaria de alta joyería.

No solo por la cantidad de diamantes.

La combinación de piedras redondas y baguette, la estructura flexible y el efecto radial convertían el collar en una demostración de la estética geométrica y del dominio técnico alcanzado por Van Cleef & Arpels en las décadas centrales del siglo XX.

De la realeza egipcia a una subasta en Nueva York

La historia posterior de Nazli fue muy distinta del esplendor que rodeó la boda de Fawzia.

Tras abandonar Egipto, la antigua reina terminó instalándose en Estados Unidos. Su relación con su hijo, el rey Faruq, se deterioró profundamente y en 1950 fue privada de sus títulos y privilegios después del matrimonio de su hija menor, Fathia, con Riyad Ghali, un cristiano copto.

La situación económica de Nazli también empeoró.

En 1975, sus grandes joyas volvieron al mercado.

Sotheby Parke Bernet subastó en Nueva York tanto la monumental tiara de diamantes como el collar. La tiara alcanzó 127.500 dólares y el collar fue vendido por 140.000 dólares.

La pieza desapareció entonces prácticamente de la vida pública durante décadas.

Hasta que volvió a aparecer exactamente cuarenta años después.

Los 4,28 millones de dólares de 2015

El 9 de diciembre de 2015, Sotheby’s volvió a ofrecer el collar en Nueva York dentro de su subasta Magnificent Jewels.

Era el lote 506.

La casa de subastas lo presentó como un «magnífico e histórico» collar de platino y diamantes de Van Cleef & Arpels procedente de la colección de la antigua reina madre de Egipto.

La estimación previa se situó entre 3,6 y 4,6 millones de dólares.

El precio final fue de 4.282.000 dólares.

Cuarenta años después de haber sido vendido por 140.000 dólares, la joya había multiplicado enormemente su cotización.

Pero ese precio no dependía únicamente de los diamantes.

En él convergían la calidad de Van Cleef & Arpels, la excepcionalidad del diseño, su procedencia real, su relación con la historia de Egipto e Irán y su excelente documentación histórica.

La propia Van Cleef & Arpels recuperó finalmente la pieza para su colección patrimonial.

Y eso explica por qué se encontraba en Viena en el verano de 2026.

Collar de 673 diamantes de la reina Nazli
Collar de 673 diamantes de la reina Nazli

La exposición «Glanzstücke» del MAK

El 10 de junio de 2026, el MAK de Viena inauguró «Glanzstücke: Van Cleef & Arpels High Jewelry × Masterpieces from the MAK Collection», programada hasta el 27 de septiembre.

La exposición reunía aproximadamente 500 objetos.

Más de 300 procedían de la colección patrimonial de Van Cleef & Arpels y más de 200 pertenecían a las colecciones del propio museo austríaco.

La propuesta consistía en establecer un diálogo entre las creaciones de alta joyería de la firma parisina y objetos históricos del MAK, desde textiles medievales hasta piezas vinculadas a la Wiener Werkstätte.

El collar de Nazli figuraba entre las grandes estrellas de la exposición.

Había sobrevivido a la caída de la monarquía egipcia, a décadas en manos privadas y a dos grandes subastas internacionales.

El 27 de agosto de 2026 desapareció de su vitrina.

El robo a plena luz del día

El golpe se produjo alrededor de las 14:00 horas, mientras el museo estaba abierto al público.

Según la información difundida por la policía austríaca y recogida por la radiotelevisión pública ORF, dos hombres entraron en el MAK comportándose inicialmente como visitantes normales.

Habían comprado sus entradas.

No ocultaron sus rostros.

En algún momento del recorrido llegaron hasta la vitrina que contenía el collar de Nazli. El cristal fue destrozado y la pieza sustraída.

Hubo testigos.

Los dos hombres abandonaron después el museo y se inició inmediatamente un importante dispositivo policial.

La naturaleza extremadamente directa del golpe llamó especialmente la atención: no se trataba de una intrusión nocturna ni de una sofisticada operación realizada cuando el museo estaba vacío, sino de una sustracción cometida durante el horario normal de apertura.

Las autoridades calificaron inicialmente los hechos como un robo con violencia o intimidación (räuberischer Diebstahl).

No se registraron heridos.

Dos sospechosos captados por las cámaras

Los investigadores disponían desde el comienzo de una ventaja importante: imágenes de los sospechosos.

Las cámaras de vigilancia habían registrado a los dos hombres y la Fiscalía de Viena autorizó posteriormente la publicación de fotografías para solicitar la colaboración ciudadana.

La policía los describió como dos hombres delgados, de aproximadamente 1,70 a 1,75 metros de altura, con cabello oscuro y barba.

La investigación quedó en manos de la Oficina Regional de Investigación Criminal de Viena (Landeskriminalamt Wien).

También intervino la unidad especializada en bienes culturales de la Oficina Federal de Investigación Criminal austríaca.

Las primeras horas incluyeron búsquedas en la zona y el empleo de perros rastreadores.

La investigación adquirió además dimensión internacional.

A finales de agosto, el collar ya había sido incorporado por las autoridades austríacas a la base de datos de obras de arte robadas de Interpol, según informó The Art Newspaper.

¿Fue un robo por encargo?

La selección de una pieza tan concreta provocó inevitablemente una pregunta: ¿habían acudido los ladrones al MAK específicamente para robar el collar de Nazli?

Algunas informaciones austríacas señalaron que los investigadores sospechaban que los autores sabían qué objeto querían llevarse.

Eso resulta razonable como hipótesis policial, teniendo en cuenta que se apoderaron de una pieza concreta dentro de una exposición que reunía centenares de objetos.

Pero conviene no ir más allá de las pruebas disponibles.

En los primeros días posteriores al robo no se había demostrado públicamente que existiera un coleccionista, intermediario o comprador que hubiera encargado el golpe.

Tampoco se conocía públicamente el destino previsto para la joya.

La posibilidad de un robo por encargo pertenece, por ahora, al terreno de las hipótesis.

El verdadero peligro para el collar

El valor alcanzado en Sotheby’s en 2015 puede inducir a pensar que los ladrones se llevaron un objeto fácilmente convertible en más de cuatro millones de dólares.

La realidad del mercado es bastante diferente.

El collar de Nazli es extraordinariamente reconocible. Su diseño, procedencia, fotografías, características gemológicas y documentación histórica son públicas. Después de un robo con repercusión internacional, ofrecer intacta una pieza semejante en el mercado legítimo resulta extremadamente difícil.

Su importancia cultural, paradójicamente, puede convertirse en una amenaza.

El peligro que existe en robos de joyería histórica es que la pieza pierda su identidad: que sus componentes sean separados y el objeto original deje de existir como tal.

No hay constancia pública, a 31 de agosto de 2026, de que esto haya ocurrido con el collar de Nazli.

Por tanto, cualquier afirmación sobre un posible desmontaje de la pieza sería puramente especulativa.

Un nuevo golpe a los museos europeos

El robo del MAK adquirió todavía mayor relevancia porque no se produjo de forma aislada.

Europa había vivido recientemente varios robos de joyas y objetos patrimoniales de enorme repercusión, incluido el asalto de octubre de 2025 contra las Joyas de la Corona francesa conservadas en el Louvre.

En Viena existía además un precedente inevitable.

En mayo de 2003 fue robada del Kunsthistorisches Museum la célebre Saliera de Benvenuto Cellini, una extraordinaria pieza renacentista de oro y esmalte. Aquel objeto, valorado en decenas de millones de euros, permaneció desaparecido durante casi tres años antes de ser recuperado en Austria en 2006.

El collar de Nazli se incorporaba ahora a esa historia de grandes robos culturales vieneses.

Con una diferencia inquietante: esta vez los autores actuaron durante el horario de apertura y ante testigos.

La exposición continuó

El robo obligó a cerrar temporalmente la exposición afectada.

Sin embargo, «Glanzstücke» pudo volver a recibir visitantes poco después. El propio calendario del MAK mantenía visitas guiadas y actividades relacionadas con la muestra para los días posteriores al golpe.

La directora general y artística del museo, Lilli Hollein, reconoció que el robo de una pieza de Van Cleef & Arpels de semejante valor había supuesto un duro golpe para la institución, especialmente en un contexto europeo marcado por otros robos recientes en grandes museos.

El incidente planteaba inevitablemente preguntas sobre la protección de exposiciones temporales que reúnen objetos pequeños, transportables y de enorme valor.

Pero determinar si existieron fallos concretos de seguridad corresponde a la investigación y a las evaluaciones internas posteriores.

Que los ladrones consiguieran romper una vitrina y escapar no permite por sí solo concluir qué protocolos fallaron ni atribuir responsabilidades concretas.

¿Dónde está hoy el collar de la reina Nazli?

A 31 de agosto de 2026, cuatro días después del robo, no se había anunciado públicamente la recuperación del collar.

Los dos hombres buscados por la policía continuaban sin haber sido detenidos según la información disponible.

Tampoco existían datos oficiales sobre quién podría haber encargado el golpe, dónde se encontraba la joya o qué pretendían hacer los autores con ella.

Es precisamente esta incertidumbre la que convierte el robo en un caso abierto.

La policía dispone de fotografías de los sospechosos. Interpol conoce la identidad y características del objeto robado. La procedencia de la pieza está extraordinariamente documentada y el collar es reconocible internacionalmente.

Pero nada de eso garantiza su recuperación.

De una boda real a una vitrina vacía

Pocas joyas resumen tantos cambios políticos del siglo XX como el collar de Nazli.

Nació en 1939 para celebrar la unión de dos dinastías: la monarquía egipcia y la iraní. Su propietaria perdió después su posición en la corte. La monarquía de su hijo desapareció con la revolución egipcia de 1952. La de su yerno caería en Irán en 1979.

El collar sobrevivió a ambas.

Pasó de una reina a coleccionistas privados, reapareció cuarenta años después en Sotheby’s y terminó integrado en la colección patrimonial de la misma casa que lo había fabricado.

En junio de 2026 llegó a Viena como testimonio de la historia de la alta joyería.

Dos meses y medio después había desaparecido.

Los 4,282 millones de dólares pagados por él en 2015 ofrecen una referencia económica. Los 673 diamantes explican su extraordinario valor material.

Pero ninguno de esos números resume completamente lo que está en juego.

Si el collar regresa intacto, continuará siendo una pieza de joyería histórica con una procedencia excepcional. Si desaparece definitivamente o es desmantelado, lo perdido no serán simplemente cientos de diamantes.

Será un objeto que conectaba físicamente a Van Cleef & Arpels con la corte egipcia, la dinastía Pahlavi y uno de los grandes matrimonios reales del siglo XX.

Por ahora, su último capítulo sigue sin escribirse.

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