Un objeto artístico prácticamente imposible de confundir con cualquier otro ha desaparecido en Francia. El Libro del Apocalipsis, una monumental obra colectiva concebida por el editor Joseph Forêt y cuya espectacular cubierta fue creada por Salvador Dalí, fue robado durante la noche del 4 al 5 de octubre de 2026 del Centro de Arte Contemporáneo de Issoire, en la región francesa de Auvernia.
No se trata de un libro convencional. El conjunto alcanza aproximadamente 210 kilos de peso, mientras que solamente la cubierta realizada por Dalí ronda los 150 kilos. Bronce, oro, piedras preciosas, conchas y otros objetos forman parte de una pieza concebida para convertirse en una obra de arte por sí misma.
La Fiscalía de Clermont-Ferrand ha abierto una investigación y ha calificado la pieza como una obra «excepcional y única». La investigación ha quedado en manos de la Gendarmería francesa.
Un robo en Issoire todavía rodeado de incógnitas
El robo se produjo durante la noche del domingo 4 al lunes 5 de octubre de 2026 en el Centro de Arte Contemporáneo de Issoire, una localidad del departamento de Puy-de-Dôme.
El espacio está vinculado al coleccionista y restaurador francés Christian Karoutzos, propietario de la obra desde 2003. El conjunto se encontraba expuesto temporalmente y estaba previsto que permaneciera allí durante el otoño.
Por el momento, las autoridades francesas no han hecho públicos demasiados detalles sobre las circunstancias exactas de la sustracción.
Existe además cierta diferencia entre las primeras informaciones aparecidas en los medios. Algunas agencias y periódicos españoles describieron inicialmente el suceso como el robo del libro completo, de aproximadamente 210 kilos. Sin embargo, informaciones difundidas por AFP y medios franceses especifican que la pieza sustraída sería principalmente la monumental cubierta creada por Salvador Dalí, cuyo peso ronda los 150 kilos.
Esta diferencia es relevante, pero no disminuye la importancia del robo: la cubierta constituye una de las partes fundamentales y más reconocibles de todo el proyecto.
Un libro creado para batir todos los récords
La historia del Libro del Apocalipsis comenzó a finales de la década de 1950 gracias a Joseph Forêt, un singular editor de arte francés procedente de Auvernia.
Forêt se propuso realizar una obra sin precedentes: un libro monumental inspirado en el Apocalipsis de San Juan que reuniera a algunos de los artistas y escritores más importantes de su tiempo.
El proyecto fue desarrollado aproximadamente entre 1958 y 1961.
El resultado fue una obra única realizada sobre grandes hojas de pergamino y concebida no simplemente como un libro ilustrado, sino como una combinación de literatura, pintura, escultura, caligrafía y orfebrería.
Entre los artistas participantes se encontraban nombres como:
Salvador Dalí, Bernard Buffet, Léonard Foujita, Leonor Fini, Georges Mathieu, Pierre-Yves Trémois y Ossip Zadkine.
También participaron escritores e intelectuales como Jean Cocteau, Jean Giono, Emil Cioran, Ernst Jünger, Jean Rostand, Daniel-Rops y Jean Guitton.
El texto bíblico fue caligrafiado a mano por Micheline Nicolas, en un trabajo que habría requerido decenas de miles de caracteres realizados manualmente sobre alrededor de 150 pergaminos.
La espectacular cubierta creada por Salvador Dalí
Entre todas las intervenciones artísticas realizadas para el proyecto, ninguna resulta tan espectacular como la cubierta encargada a Salvador Dalí.
El artista español creó una gigantesca estructura de bronce mediante la técnica de la cera perdida.
Pero Dalí no se limitó a realizar una cubierta convencional.
La superficie incorpora diferentes elementos y materiales integrados en la composición, entre ellos oro, piedras preciosas, conchas y diversos objetos metálicos.
El resultado pesa alrededor de 150 kilos.
La cubierta funciona prácticamente como una escultura independiente y representa perfectamente el interés de Dalí por mezclar objetos cotidianos, materiales preciosos y elementos inesperados dentro de una misma obra.
Precisamente esa monumental cubierta es la pieza que las informaciones más recientes identifican como principal objeto del robo de Issoire.
210 kilos de arte
Sumando la cubierta, los pergaminos y el resto de elementos que conformaban el proyecto, el Libro del Apocalipsis alcanzaba aproximadamente 210 kilos.
Sus extraordinarias dimensiones y su peso hicieron que desde su creación fuera presentado como uno de los libros más pesados del mundo.
También fue promocionado como uno de los libros más caros jamás realizados.
Las cifras históricas publicadas sobre su valoración varían dependiendo de la época y de la forma de contabilizar los antiguos francos franceses, por lo que resulta difícil establecer una equivalencia económica actual fiable.
Lo importante, en cualquier caso, es que la intención de Joseph Forêt no era producir una edición comercial de lujo, sino realizar un ejemplar único, concebido como una gran obra colectiva.
Su valor actual resulta especialmente difícil de determinar debido precisamente a esa condición irrepetible.
La propia Fiscalía francesa ha evitado proporcionar una tasación concreta y ha preferido describirlo como una obra de gran valor, «excepcional y única».
Presentado en París en 1961
El proyecto alcanzó notoriedad internacional en 1961, cuando fue presentado en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de París.
A partir de entonces comenzó una larga trayectoria internacional.
La obra habría participado en alrededor de 150 exposiciones en diferentes países entre 1961 y principios de los años setenta. Su tamaño, su peso y la lista de artistas participantes hicieron que el libro se convirtiera en una atracción por sí mismo.
Pero su historia posterior resultaría bastante más complicada.
De Francia a Suiza y Japón
Joseph Forêt tuvo dificultades económicas y terminó desprendiéndose de la obra.
Después de sus años de exposiciones internacionales, el Libro del Apocalipsis pasó por diferentes propietarios y permaneció durante algún tiempo almacenado en Suiza.
Posteriormente acabó en manos japonesas.
Durante décadas quedó prácticamente fuera de la vista del público europeo hasta que apareció nuevamente a comienzos del siglo XXI.
En 2003, Christian Karoutzos, empresario especializado en restauración de obras de arte y residente en Issoire, adquirió la pieza.
Según diferentes relatos publicados entonces, existía incluso la posibilidad de que la obra terminara siendo dividida y vendida por partes.
Karoutzos decidió conservar el conjunto y devolverlo a Francia.
Más de veinte años después, la misma obra vuelve a ocupar titulares internacionales, esta vez por su desaparición.
Una obra muy difícil de vender
El robo de cualquier obra de arte famosa plantea inmediatamente una cuestión: ¿qué puede hacer un ladrón con una pieza mundialmente conocida?
En este caso, el problema es todavía mayor.
La cubierta de Dalí es extremadamente reconocible, pesa alrededor de 150 kilos y está ampliamente documentada mediante fotografías, catálogos y exposiciones.
El conjunto completo, además, es único.
Todo ello hace extremadamente difícil introducir legalmente la pieza en el mercado internacional del arte sin despertar sospechas.
Sin embargo, el valor material de algunos de los elementos que incorpora la cubierta también genera preocupación.
Por ahora no existe información oficial que permita determinar cuál era el objetivo de los responsables del robo, por lo que cualquier explicación sobre su destino sería únicamente una hipótesis.
¿Se robó el libro completo o solamente la cubierta?
Esta es una de las cuestiones que todavía deberá aclarar la investigación.
Las primeras noticias publicadas por EFE y reproducidas por diferentes medios españoles indicaron que había sido robado el Libro del Apocalipsis de 210 kilos.
Sin embargo, AFP y posteriormente medios franceses precisaron que el objeto sustraído habría sido la cubierta realizada por Salvador Dalí, de aproximadamente 150 kilos.
Durante la exposición se encontraban también presentes varios pergaminos pertenecientes al conjunto.
Hasta que las autoridades proporcionen un inventario definitivo de las piezas desaparecidas, lo más prudente es diferenciar ambos datos: 210 kilos corresponden aproximadamente al conjunto monumental; 150 kilos corresponden a la cubierta atribuida a Dalí.
La investigación continúa
La Fiscalía de Clermont-Ferrand abrió inmediatamente una investigación penal después de conocerse la desaparición.
La Gendarmería de Issoire está encargada de las pesquisas.
A 6 de octubre de 2026 no se ha informado públicamente de detenciones ni de la recuperación de la pieza.
Tampoco se han difundido oficialmente detalles suficientes para reconstruir con precisión cómo fue extraída una obra de semejante tamaño del centro de arte.
El peso de la cubierta convierte además el caso en especialmente llamativo: mover aproximadamente 150 kilos de bronce y otros materiales exige evidentemente una manipulación muy distinta a la necesaria para sustraer una pintura o una pequeña pieza de museo.
Pero mientras los investigadores no hagan públicos nuevos datos, cualquier reconstrucción más detallada sería especulativa.
Un tesoro artístico creado por algunos de los grandes nombres del siglo XX
El verdadero valor del Libro del Apocalipsis no reside únicamente en el oro, las piedras preciosas o el bronce utilizado en su cubierta.
La obra representa una colaboración excepcional entre algunos de los principales artistas, escritores e intelectuales europeos del siglo XX.
Dalí, Foujita, Buffet, Mathieu, Zadkine, Cocteau, Giono o Cioran participaron en un proyecto que pretendía convertir un texto bíblico de casi dos mil años de antigüedad en una gran obra artística contemporánea.
Solo existe un ejemplar.
Esa condición hace que cualquier valoración económica resulte necesariamente aproximada.
Más de seis décadas después de su presentación en París, el gigantesco libro concebido por Joseph Forêt vuelve así a protagonizar otra etapa extraordinaria de su historia.
Esta vez, sin embargo, su futuro depende de una investigación policial.
Situación actual
A fecha de 6 de octubre de 2026, la Fiscalía de Clermont-Ferrand mantiene abierta la investigación por el robo ocurrido en Issoire.
Las autoridades consideran la pieza una obra excepcional y única.
No consta públicamente que haya sido recuperada.